Los que pasaban por tu reino a saludar ¿Qué pensaban? No exigías compañía, con “ellos y ellas” te bastaba, era demasiado entretenido ser la reina de la habitación, que tus súbditos obedecieran y siguieran al detalle tus instrucciones.
De rato en rato querías un poco de atención de aquellos que habitaban fuera de tus dominios, los llamabas para asegurarte que no estabas sola y luego continuabas con tus quehaceres de gobernante.
Los extranjeros comprendían bien las reglas de tu reino, una vez dentro de tus dominios tenían que seguir al pie de la letra cada misión encomendada y no perder el hilo de la historia que tratabas de contar.
Solo dejabas tu reino cuando tenías viajes diplomáticos y cuando querías investigar como vivían otros. El espíritu aventurero siempre ha estado presente en ti, quieres a tu reino pero sabes que algunas veces tendrás que partir a respirar nuevos aires y a satisfacer tu curiosidad.